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¿Cómo dejar de contaminar los océanos con plástico?

19-07-2018

“Debemos liberarnos del sobreenvasado y tener acceso a productos reutilizables. Hay que centrar los esfuerzos en la prevención de los residuos”, sostiene la Fundación Rezero

Impulsar la prevención de los residuos es clave para combatir los plásticos en los océanos. Nuestra organización, Rezero, es partidario de aplicar el principio de la responsabilidad compartida. Pero que haya una responsabilidad compartida no significa que sea igual para todos. Empresas y administraciones tienen más responsabilidad que los consumidores en la generación de los plásticos y su gestión, pues los consumidores se encuentran al final de la cadena producción.

Para afrontar el problema de los vertidos de plásticos en el mar, las administraciones deben, además de dar buen ejemplo en sus propios consumos, atreverse a regular, activar instrumentos fiscales y obligar a su cumplimento.

No poner en el mercado lo no reutilizable

Las empresas (tanto los productores como los distribuidores) no solo deberían asumir los costes ambientales y económicos que hoy en día están externalizando, sino que no deberían poner en el mercado nada que no sea reparable, reutilitzable, reciclable o compostable. Si no es así, estamos creando los residuos que, al final, acabarán afectando al medio natural.
Los consumidores necesitan poder ejercer su derecho a consumir sin generar residuos. Debemos liberarnos del sobreenvasado, tener acceso a productos reutilizables y ejercer el derecho a poder retornar los envases de bebidas a los establecimientos comerciales, así como a poder consumir sin riesgo sin toxicidades.

Es el momento de dejar de culpabilizar a los consumidores –para que dejen de flagelarse como ciudadanos con mala conciencia o conciencia de ser insostenibles-. No son ellos lo que han elegido el actual modelo de distribución y envasado, ni los que han acabado con la saludable práctica de los envases de bebidas reutilizables.

Tampoco ellos reclamaron tomar el café en monodosis ni limpiar los muebles con toallitas húmedas.

Higiene y falsa comodidad

La industria del plástico, con su discurso de la falsa higiene y la falsa comodidad, están incrementando sin necesidad la producción de residuos e hipotecando el futuro de nuestro planeta, pues como ha puesto de manifiesto la Comisión Europea, los envases de usar y tirar son los que, al final, ensucian nuestras playa y nuestros océanos.

Debemos apostar seriamente por la prevención, por la reducción en origen: dejemos de inventarnos realidades paralelas.
Se bombardea al ciudadano con campañas publicitarias sobre lo bien que se están reciclando determinadas fracciones pero la realidad parece estar alejada de este mantra. Parece que si reciclamos los envases ya podemos irnos a dormir tranquilos. Y esto no es así. Ni el reciclaje ni la tecnología son la panacea para evitar el daño ecológico sobre nuestros ecosistemas.

Eso solo se logrará si ponemos freno a un consumo capricho e indiscriminado de recursos naturales.
Una vez hemos conseguido poner en el foco en la generación insostenible de plásticos, sería un grave error pensar que la solución solo consiste en la substitución de plástico derivado 100% del petróleo por plásticos biodegrables, compostables o papel. Lo realmente necesario es acabar con la cultura del usar y tirar y centrar los esfuerzos en la prevención de los residuos, la reutilización y la reparación.
Afortunadamente también están surgiendo nuevos negocios e iniciativas económicas volcadas en esta tendencia (tiendas a granel, productos sin carga tóxica, establecimientos sin plástico, negocios que ofrecen el poder usar el producto en vez de tener que adquirirlo). Estos modelos comerciales son una alternativa deseable, pues se integran en el territorio, crean identidad y comunidades y tienen un valor ambiental añadido sin generar residuos. Es su contribución a tener océanos bien conservados y más sanos.

Rosa García, directora de Rezero

Artículo de opinión publicado en La Vanguardia

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